18 Abril 2014

Espiritualidad y Religión

Por: Miguel Jiménez Gónzalez

Espiritualidad significa naturaleza o condición espiritual según el diccionario de la Real Academia Española, que define lo espiritual como lo concerniente al espíritu. Hay que diferenciar entre espiritualidad y religión porque no son lo mismo. Las religiones son instituciones jerárquicas establecidas y administradas por los hombres. La espiritualidad, en cambio, existe tanto en las religiones como fuera de ellas.

 

La espiritualidad no es exclusiva, hay personas que viven una espiritual profunda independientemente de su religión. Y en contraste, hay personas que de ninguna manera llevan una vida espiritual a pesar de formar parte de una institución religiosa, personas que se limitan a asumir un rol o a realizar una repetición mecánica de ritos y convenciones que están desconectados de su verdadera forma de pensar. Del mismo modo que el tener una guitarra no lo hace a uno guitarrista, el pertenecer a una religión no lo hace a uno espiritual. Hablando en sentido amplio, todos somos seres con capacidad de conectar con lo espiritual. Hay espirituales fuera de las religiones. Hay personas que viven una espiritualidad real, a las que no se les distingue por su religión o dogmas religiosos sino por su conexión con lo espiritual. Eso entra muchas veces dentro de lo íntimo, lo intangible o al menos dentro de los que no es apreciable a simple vista, porque una persona realmente espiritual no tratará de convencer a otros sobre si sus ideas son mejores o peores que otras, una persona espiritual tratará de ser mejor persona mediante sus ideales y a partir de ellos mejorar su vida y la de los demás sin comprometer lo que los demás piensen, es decir, respetando su libre albedrío.

El tener una Religión o credo no nos hace necesariamente espirituales, independientemente de cuál sea la naturaleza de esas creencias. En efecto, entre más se asocia la identidad de las personas con las creencia ya establecidas, más se separa el individuo de la espiritualidad interior. Mucha gente que se considera a sí misma “religiosa” se encuentra atrapada en ese nivel. Identifican la verdad con las creencias y, puesto que están completamente identificadas con sus creencias, Se consideran las únicas poseedoras de la verdad absoluta, en un intento, que en ocasiones resulta ser inconsciente, de proteger su identidad. No se dan cuenta de las limitaciones del pensamiento, a menos de que los demás crean y piensen lo mismo que ellas, a sus ojos, estarán equivocados; y en un pasado no tan remoto habrían considerado justo eliminar a aquellos que no piensan igual sólo por ese mismo hecho, lamentablemente hoy en día aún hay personas que piensan de este modo.

La espiritualidad existe desde hace mucho tiempo; sin embargo se encuentra en una época de auge que tiene su apoteosis fuera de las instituciones religiosas. A pesar de que las instituciones religiosas vieron en la espiritualidad y otras formas del pensamiento un rival al que debían suprimir, la espiritualidad surge hoy día como una invitación al nuevo pensamiento y a la mejora personal.

Anteriormente este tipo de manifestación habría sido inconcebible, especialmente en occidente donde los dogmas judeocristianos tuvieron por mucho tiempo el monopolio del pensamiento espiritual. Era imposible el pensar en publicar un libro o al menos un artículo sobre espiritualidad sin el temor de ser silenciado rápidamente. Pero ya comienzan a verse señales de cambio inclusive en el seno de ciertas iglesias y religiones que invitan a los fieles y creyentes a reflexionar sobre su forma de pensar y a acercarse más a la espiritualidad.

Esto sucede, en parte, como resultado de enseñanzas espirituales surgidas fuera de las religiones tradicionales; pero también debido a la influencia de las enseñanzas de los antiguos sabios orientales. Un número creciente de seguidores de las religiones tradicionales empiezan a dejar de identificarse con la forma, el dogma y los credos rígidos para descubrir la profundidad original oculta dentro de su propia tradición espiritual, y descubrir al mismo tiempo la profundidad de su propio ser. Se dan cuenta de que el grado de “espiritualidad” de la persona más que depender de sus creencias, tiene mucho que ver con su estado de conciencia. Esto determina a su vez la forma como actúan en el mundo y se relacionan con los demás.

Quienes no logran ver está apertura se encierran aún más en sus creencias, alejándose de las personas que piensan diferente. En la actualidad estamos presenciando una apertura sin precedentes de la conciencia, pero al mismo tiempo un atrincheramiento e intensificación del ego. Habrá instituciones religiosas que se abrirán a la nueva conciencia, mientras que otras endurecerán sus posiciones doctrinarias para convertirse en parte de todas esas otras estructuras forjadas por el hombre detrás de las cuales se ha de atrincherar el ego.

Pero el ego está destinado a disolverse, y todas sus estructuras fosilizadas, ya sea de las religiones o de otras instituciones, corporaciones o gobiernos, se desintegrarán desde adentro, por afianzadas que parezcan. Las estructuras más rígidas, las más renuentes al cambio, serán las primeras en caer. Esto ya sucedió en el caso del comunismo soviético. A pesar de cuán afianzado, sólido y monolítico parecía, al cabo de unos cuantos años se desintegró desde adentro. Y son muchas otras las sorpresas que nos esperan.

La espiritualidad do es legado de ninguna religión.

La religión no es sólo una, hay muchas.

La espiritualidad es una.

La espiritualidad no divide, es causa de unión.

La espiritualidad es abierta, tolerante y carente de dogmas rígidos.

La religión es diseñada y trazada por un conjunto de reglas

La espiritualidad es transmitida por seres libres fieles a la verdad, a lo real.

La espiritualidad es libertad en conciencia.

La religión sigue los preceptos de escritos sagrados.

La espiritualidad busca lo sagrado, la verdad desde la libertad.

La espiritualidad la tienes que buscar tú.

La religión tiene un conjunto de preceptos y reglas incuestionables.

La espiritualidad es libre, indaga, lo cuestiona todo. Investiga y experimenta vivencialmente.

La espiritualidad es algo que llegará a ti cuando sea el momento.

Existen religiones que aún dirigen el pensamiento mediante la manipulación y la culpa.

La espiritualidad habla de responsabilidad, confianza y amor incondicional.

La espiritualidad une. Te hace sentir parte de y vivir en el mundo y en Dios.

La espiritualidad te hace consciente. Es meditación.

La espiritualidad investiga y descubre lo real.

La espiritualidad no alimenta el ego, busca trascenderlo. La espiritualidad surge en el presente. Te hace vivir aquí y ahora.

Te lleva al encuentro profundo contigo mismo y lo divino. Todo es Uno.

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